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Falleció Carlos Menem, dos veces presidente de Argentina

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MEMEN

Fernández decretó tres días de duelo nacional a partir del domingo con motivo del fallecimiento de Carlos Saúl Menem

Fernández decretó tres días de duelo nacional a partir del domingo con motivo del fallecimiento de Carlos Saúl Menem, quien fue dos veces elegido presidente de la nación

Fernández decretó tres días de duelo nacional a partir del domingo con motivo del fallecimiento de Carlos Saúl Menem, quien fue dos veces elegido presidente de la nación Foto: La Jornada

El expresidente y senador nacional Carlos Saúl Menem murió este 14 de febrero, a los 90 años, debido a diferentes complicaciones de salud.

Según dio a conocer TeleSur, Menem, quien gobernó durante una década la Argentina, falleció en el porteño Sanatorio Los Arcos, donde se encontraba internado debido a una infección urinaria.

El mandatario argentino Alberto Fernández, en su cuenta de Twiter, ofreció condolencias a la familia de Menem  y les expresó: «Con profundo pesar supe de la muerte de Carlos Saúl Menem. Siempre elegido en democracia, fue gobernador de La Rioja, Presidente de la Nación y Senador Nacional. En la dictadura fue perseguido y encarcelado. Vaya todo mi cariño a Zulema, a Zulemita y a todos los que hoy lo lloran».

Fernández decretó tres días de duelo nacional a partir del domingo con motivo del fallecimiento de Carlos Saúl Menem, quien fue dos veces elegido presidente de la nación.

Menem nació en Anillaco, La Rioja, el 2 de julio de 1930 y fue presidente de la nación durante diez años. Asumió el poder el 8 de julio de 1989 y terminó su presidencia el 10 de diciembre de 1999, fecha en la cual fue sucedido por Fernando De la Rúa. 

Cuba reporta 937 nuevos casos de COVID-19 y cinco fallecidos

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CORONA

Al cierre de este lunes 15 de febrero, Cuba reportó 937 nuevos casos de COVID-19, para un acumulado de 39 941 positivos desde marzo de 2020 y 5 fallecidos, informó este lunes el doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap), en su habitual conferencia de prensa.

Al cierre del día de ayer, 15 de febrero, se encuentran ingresados para vigilancia clínica epidemiológica 18 mil 100 pacientes, sospechosos 3 mil 051, en vigilancia 10 mil 154 y confirmados activos 4 mil 895 activos.

Para COVID-19 estudiaron 16 mil 274 muestras, resultando 937 muestras positivas. El país acumula dos millones 177 mil 217 muestras realizadas y 39 mil 941 positivas.

Del total de casos (937): 840 fueron contactos de casos confirmados; 33 con fuente de infección en el extranjero; en el día 64 sin fuente de infección precisada. De los 937 casos diagnosticados, fueron del sexo femenino 463 y del sexo masculino 474.

El 49,0% (459) de los 937 casos positivos fueron asintomáticos, acumulándose un total de 21 mil 821 que representa el 54,6% de los confirmados hasta la fecha.

Del total de casos del día, 33 están vinculados con viajeros internacionales. Los 937 casos diagnosticados pertenecen a los grupos de edad: de menores de 20 años: 137; de 20 a 39 años: 299; de 40 a 59 años: 329; y más de 60: 172 casos.

El Dr. Francisco Durán, señaló que, del total menores de 20 años con la enfermedad, hay 105 en edades pediátricas y nueve menores de 1 año. De esa manera se acumulan 4373 niños y adolescentes positivos a la enfermedad. En este momento hay 736 activos, recuperados el 85,1 % y se reporta un grave de 1 mes de edad, con algunos factores de riesgo.

“Hoy fue un día con indicadores no favorables, que no son para los cuales trabajamos. Seguiremos adoptando nuevas medidas que nos permitan revertir esta situación”, afirmó.  

Francisco Durán subrayó que es alarmante la cifra de casos autóctonos, como parte de la transmisión establecida en casi todo el país.

Residencia por provincia y municipios de los casos confirmados

La Habana: 488 casos

    Diez de Octubre: 39 (36 contactos de casos confirmados y 3 importados).

    Arroyo Naranjo: 21 (contactos de casos confirmados).

    Boyeros: 32 (30 contactos de casos confirmados y 2 importados).

    Centro Habana: 80 (78 contactos de casos confirmados y 2 importados).

    Cerro: 22 (contactos de casos confirmados).

    Cotorro: 23 (22 contactos de casos confirmados y 1 importado).

    Guanabacoa: 24 (22 contactos de casos confirmados y 2 importados).

    Habana del Este: 27 (26 contactos de casos confirmados y 1 importado).

    Habana Vieja: 44 (contactos de casos confirmados).

    La Lisa: 73 (69 contactos de casos confirmados y 4 importados).

    Marianao: 19 (17 contactos de casos confirmados, 1 importado y 1 sin fuente de infección precisada).

    Playa: 29 (28 contactos de casos confirmados y 1 importado).

    Plaza de La Revolución: 29 (22 contactos de casos confirmados y 7 importados).

    Regla: 9 (contactos de casos confirmados).

    San Miguel del Padrón: 17 (15 contactos de casos confirmados y 2 importados).

El tesoro más preciado

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maestra

Evitar la transmisión de COVID-19 en las instalaciones docentes, es un reto por para sector educacional en el municipio de 10 de octubre, que asumen con rigor y responsabilidad, ante el incremento constante de pacientes positivos al virus.

«Que la familia esté tranquila», explica con su pausada voz de maestra, Yanet Daicé Díaz, directora de educación en el municipio 10 de octubre, cuando se refiere a la asistencia de alumnos a las escuelas primarias y de la primera infancia que en el territorio acogen por éstos días, a hijos de familias con responsabilidades impostergables en la salud, la economía y el desarrollo social.

La exigencia por la higiene y la desinfección de las escuelas y círculos infantiles seleccionados, es una tarea a cumplir con rigurosidad en el municipio, dada la tensa situación epidemiológica, sin abandonar el seguimiento a programas televisivos y juegos didácticos, en función de los niveles de enseñanza.

Aclaró la máxima responsable del sector educacional en el extenso territorio que cuentan con un grupo de trabajo en cada institución, con el objetivo de visualizar las teles clases, a fin de asimilar los nuevos objetivos y contenidos que estarían impartiéndose, si el proceso docente no se hubiera detenido.

El aislamiento en los hogares no impide, al decir de la directora municipal de educación, la atención personalizada a estudiantes y familias que a partir de los diagnósticos lo requieran, en tanto, el personal no vinculado directamente a la docencia, se aplica en la limpieza y desinfección de las instalaciones, así como en el mantenimiento de las áreas exteriores.

En esta etapa, aclara Yanet, resulta además muy acertado el empleo de las nuevas tecnologías y las redes sociales, para facilitar la comunicación y orientación entre los maestros, así como con estudiantes y familiares.

Actualmente los docentes y no docentes en el territorio octubrito, destacan por su apoyo a los servicios a personas vulnerables en los diferentes consejos populares, con acciones de mensajería en el Sistema de Atención a la Familia y la incorporación a los centros de aislamiento, al tiempo que se les ve en unidades que expenden alimentos y artículos de primera necesidad, contribuyendo al orden y la disciplina.

En tiempos de COVID-19 trabajar a distancia tiene prioridad

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trabajo en tiempo dde covid

Foto: Tomada de Trabajadores

Más de 42 590 capitalinos se encuentran bajo esa modalidad de prestación, cifra aún por debajo de lo que podría alcanzar La Habana para reducir la concentración de personas en los centros laborales

Desde mediados de enero a la fecha, más de 42 590 capitalinos laboran en el trabajo a distancia, aún por debajo de lo que podría alcanzar la ciudad para reducir la alta concentración de personas en los centros productivos y de servicio y, por ende, favorecer la situación sanitaria ante la COVID-19.

Durante el año anterior, cuando el país arreció la cruzada contra la pandemia, tuvo un marcado impulso la aplicación de esa modalidad de prestación del trabajo, que demostró su efectividad en cuanto a la protección de los empleados en el contexto de la situación epidemiológica. La Habana superó entonces los 100 000 trabajadores.

Seguir instaurando el teletrabajo, el trabajo a domicilio y en el terreno –las tres modalidades del empleo a distancia-, constituye una necesidad en las actuales condiciones que vive la capital y el país en su conjunto, donde se torna más creciente y peligrosa la presencia del virus del SARS–CoV-2.

La directora provincial de Trabajo y Seguridad Social (TSS) en La Habana, Ivett Moya Pupo, llamó a potenciarlo por sus beneficios para todas las partes siempre que se haga bien y con calidad, y con la consiguiente responsabilidad que deben mostrar las administraciones para su chequeo y control permanentes. “El hecho de que un trabajador no permanezca en su centro, no implica desconocer lo que hace”, aseveró.

Con vistas a evaluar la marcha del proceso hay un cuerpo de inspección, y ante un puesto de mando las entidades rinden cuenta sobre cuáles son los trabajadores que pueden cumplir sus encargos, sin hacerlo de forma presencial en los centros.

El trabajo a distancia o remoto como algunos le dicen, lleva rigor para que las actividades sean organizadas con buenas prácticas de gestión y colaboración. A juicio de Moya, hay que valorar casuísticamente quién puede asumir el teletrabajo porque dispone de las herramientas tecnológicas, de información y comunicación; quién logrará hacer su actividad en la casa o puede ser reubicado en el terreno, ya sea en el servicio de mensajería en las farmacias, en la entrega de alimentos a familias que lo requieran, u otras tareas de interés a nivel del Consejo de Defensa del municipio.

¿Cómo se define la vulnerabilidad de las personas para su tratamiento laboral?

-Es oportuno recordar que en fases precedentes la administración determinaba quién era o no vulnerable. Ahora no compete a ellos, sino al médico, encargado de valorar si esa persona, por ejemplo, está descompensada de alguna patología de salud que le impide trabajar.

“Por consiguiente, la vulnerabilidad se reafirma mediante el certificado médico, indicado para justificar el hecho de no trabajar. En este caso el tratamiento salarial es en función de dicho documento, que es al 60 % como está legislado.

“Hay personas que pueden ser vulnerables pero aparentemente están bien, de ahí que solo el facultativo tiene la potestad de decidir”, reiteró Moya.

Con respecto a las madres trabajadoras con una función esencial en sus puestos de labor, y que no tienen con quien garantizar el cuidado de sus hijos, están habilitadas varias escuelas por consejos populares; también los círculos infantiles permanecen abiertos.

Entre las medidas adoptadas por la pandemia se estipula que cuando no exista otra alternativa porque los padres no puedan llevar a los niños al círculo o a la escuela y no tengan con quien dejarlos, el tratamiento salarial es del 100 % del salario durante el primer mes y después del 60 %. Si hay alguna madre que no quiere llevarlo por determinada razón, el tratamiento salarial es el mismo.

Con respecto a las personas imposibilitadas de salir del hogar, bien por situaciones de salud o por no tener con quien dejar a su niño pequeño para acceder a los alimentos o las medicinas, Ivett Moya dijo que lo indicado es acercarse al Consejo de Defensa o a la dirección de Trabajo del municipio, al Delegado, o al presidente del Consejo Popular para hallar una solución.

“No es que haya nadie con un cargo específico para ello, pero sí se han concebido compañeros en función de ayudar”, señaló.

Para aclarar cualquier duda o recibir orientación sobre el tema puede llamarse al 7833-5531 en la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social o escribir al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.­b.cu

 

Desde mediados de enero a la fecha, más de 42 590 capitalinos laboran en el trabajo a distancia, aún por debajo de lo que podría alcanzar la ciudad para reducir la alta concentración de personas en los centros productivos y de servicio y, por ende, favorecer la situación sanitaria ante la COVID-19.

Durante el año anterior, cuando el país arreció la cruzada contra la pandemia, tuvo un marcado impulso la aplicación de esa modalidad de prestación del trabajo, que demostró su efectividad en cuanto a la protección de los empleados en el contexto de la situación epidemiológica. La Habana superó entonces los 100 000 trabajadores.

Seguir instaurando el teletrabajo, el trabajo a domicilio y en el terreno –las tres modalidades del empleo a distancia-, constituye una necesidad en las actuales condiciones que vive la capital y el país en su conjunto, donde se torna más creciente y peligrosa la presencia del virus del SARS–CoV-2.

La directora provincial de Trabajo y Seguridad Social (TSS) en La Habana, Ivett Moya Pupo, llamó a potenciarlo por sus beneficios para todas las partes siempre que se haga bien y con calidad, y con la consiguiente responsabilidad que deben mostrar las administraciones para su chequeo y control permanentes. “El hecho de que un trabajador no permanezca en su centro, no implica desconocer lo que hace”, aseveró.

Con vistas a evaluar la marcha del proceso hay un cuerpo de inspección, y ante un puesto de mando las entidades rinden cuenta sobre cuáles son los trabajadores que pueden cumplir sus encargos, sin hacerlo de forma presencial en los centros.

El trabajo a distancia o remoto como algunos le dicen, lleva rigor para que las actividades sean organizadas con buenas prácticas de gestión y colaboración. A juicio de Moya, hay que valorar casuísticamente quién puede asumir el teletrabajo porque dispone de las herramientas tecnológicas, de información y comunicación; quién logrará hacer su actividad en la casa o puede ser reubicado en el terreno, ya sea en el servicio de mensajería en las farmacias, en la entrega de alimentos a familias que lo requieran, u otras tareas de interés a nivel del Consejo de Defensa del municipio.

¿Cómo se define la vulnerabilidad de las personas para su tratamiento laboral?

-Es oportuno recordar que en fases precedentes la administración determinaba quién era o no vulnerable. Ahora no compete a ellos, sino al médico, encargado de valorar si esa persona, por ejemplo, está descompensada de alguna patología de salud que le impide trabajar.

“Por consiguiente, la vulnerabilidad se reafirma mediante el certificado médico, indicado para justificar el hecho de no trabajar. En este caso el tratamiento salarial es en función de dicho documento, que es al 60 % como está legislado.

“Hay personas que pueden ser vulnerables pero aparentemente están bien, de ahí que solo el facultativo tiene la potestad de decidir”, reiteró Moya.

Con respecto a las madres trabajadoras con una función esencial en sus puestos de labor, y que no tienen con quien garantizar el cuidado de sus hijos, están habilitadas varias escuelas por consejos populares; también los círculos infantiles permanecen abiertos.

Entre las medidas adoptadas por la pandemia se estipula que cuando no exista otra alternativa porque los padres no puedan llevar a los niños al círculo o a la escuela y no tengan con quien dejarlos, el tratamiento salarial es del 100 % del salario durante el primer mes y después del 60 %. Si hay alguna madre que no quiere llevarlo por determinada razón, el tratamiento salarial es el mismo.

Con respecto a las personas imposibilitadas de salir del hogar, bien por situaciones de salud o por no tener con quien dejar a su niño pequeño para acceder a los alimentos o las medicinas, Ivett Moya dijo que lo indicado es acercarse al Consejo de Defensa o a la dirección de Trabajo del municipio, al Delegado, o al presidente del Consejo Popular para hallar una solución.

“No es que haya nadie con un cargo específico para ello, pero sí se han concebido compañeros en función de ayudar”, señaló.

Gracias a la vida

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enfermera

Cuando Yaquelín Collado enfermó poco se sabía en Cuba de la COVID-19. En medio de las dudas ante los primeros síntomas y los miedos de una gravedad que apareció como un torbellino, jamás imaginó convertirse en la paciente de más larga estadía hospitalaria en el país para superar el virus y sus complicaciones.

Durante sus 59 días de ingreso, 37 de ellos en terapia intensiva, más de media lsla siguió su evolución y le cambió hasta el nombre. Desde entonces ella es la enfermera de Caibarién.

Su regreso de la República Bolivariana de Venezuela ocurrió cuatro días después del primer caso reportado en la mayor de Las Antillas y ella no se preocupó demasiado. Luego de un año alejada de los suyos, visitó a la familia, besó a unos y abrazó a otros.

Todo parecía marchar bien hasta que el 23 de marzo tuvo fiebre, decaimiento y una ligera dificultad para respirar. Llevaba un año en un lugar donde era común el paludismo y primero pensó en esa enfermedad. La COVID-19 aun no estaba en su mente.

Esa noche apenas logró dormir y al día siguiente asistió a una institución de salud. La auscultaron y enseguida descubrieron una neumonía bacteriana. Sospechosa de padecer el nuevo coronavirus —escuchó—, y casi al momento la remitieron al Hospital Militar Comandante Manuel Piti Fajardo. En la ambulancia aun tenía la esperanza de no portar el nuevo coronavirus, pero el 26 de marzo su PCR confirmó un diagnóstico que le cambiaría la vida.

A partir de ese momento cada minuto significó una guerra. Hora tras hora Yaquelín sintió crecer la presión en el pecho, el dolor en la espalda, el esfuerzo para atrapar con bocanadas de aire el oxígeno ausente. A las doce de la noche se convirtió en la primera paciente del hospital en entrar a la sala de cuidados intensivos desde el comienzo de la pandemia. En la mañana siguiente ya su estado era crítico.

Enfermera intensivista por varios años, ella misma entendió qué sucedía con su cuerpo. “Miré los niveles de saturación de oxígeno y comprendí que mi pronóstico sería reservado. No obstante, pude hablar con mi hija y le expliqué la situación. Según ella me despedí en esa llamada. Le dije que cuidara mucho a los niños y los educara bien. Yo había disfrutado mi vida". Unas horas más tarde los médicos le indujeron el coma.

    Yaquelín pasó 37 días en esa sala, 30 de ellos acoplada a un respirador artificial. Tuvo sangramientos por la nariz y la boca, perdió masa muscular, se le afectaron los pulmones, los riñones, su corazón se detuvo tres veces. Rodeada de cables y equipos, sobre su cama resaltaba el pelo negrísimo que siempre lució con orgullo, aunque hasta eso fue necesario recortar para facilitar los procederes médicos. No era ella misma, pero tenía la vida. Cuando salió del coma, entonces debió luchar para superar la gravedad.

Por momentos pensó no lograrlo. Luego del tercer paro cardiorrespiratorio uno de los médicos llegó a su lado y le acarició el rostro. “Seño, qué más puedo hacer por usted” —le preguntó—; “despedirme de mis hijos” —respondió ella, quizás con el acopio de sus últimas fuerzas—. De aquel hombre Yaquelín solo recuerda sus ojos, pero cuenta con orgullo cómo cumplió su promesa de salvarla. Aun no sabe quién es. Para ella, representa el símbolo de los 140 especialistas que nunca la abandonaron.

Alrededor de 140 especialistas atendieron a Yaquelín en algún momento. Foto: Vanguardia.

Sacarla de la gravedad significó un éxito para todos. Sin embargo, aun quedaba mucho camino por recorrer. Además de sus problemas respiratorios, adquirió una infección renal que la obligó a recibir nuevos medicamentos. Asimismo, desde terapia intensiva fue necesario realizarle una traqueotomía como paso previo para desconectarla del respirador artificial. Entonces su voz ya no fue la misma.

Su sistema inmune estaba muy deprimido y en el hospital le acondicionaron un lugar solo para ella fuera de la unidad de cuidados intensivos, hasta que el 22 de mayo de 2020 por fin recibió el alta. Médicos, enfermeras, personal de servicio, laboratoristas, la esperaron en fila a ambos lados del pasillo de su sala.

Ella apareció vestida de verde —el color de la esperanza— con un pañuelo adornándole el cuello. Varias manos la sostuvieron hasta sentarla en el taxi que la devolvió a su otra casa. Muchos la veían por primera vez.

“Los médicos del Hospital Militar me salvaron desde el primer momento. Cuando llegué y me realizaron la radiografía inicial, sus doctores me ayudaron a desvestirme aun poniendo en riesgo su vida para salvar la mía. Como parte de mi recuperación todavía me atiendo allí, con novedosos procederes de células madres para recuperar la capacidad pulmonar, así como para evaluar mi estado. Ellos son mi gran familia y les estoy eternamente agradecida”, asegura.

El 22 de mayo de 2020 Yaquelín recibió el alta. Foto: Yunier Sifonte.

La Yaquelín que entró a ese lugar ha cambiado por completo. “Yo era una enfermera muy profesional, cumplidora con mi trabajo, carismática, de muchas amistades, alta, elegante. La que sale ya no es la misma, no solo por los cambios físicos. Si antes era humana, ahora lo soy mucho más. Y con mucha mayor consciencia de los esfuerzos del país por salvarnos y de los sacrificios de los médicos con cada paciente. Hoy amo mucho más mi profesión”.

Desde aquel día la recuperación es para ella su pelea diaria. Con 56 años cumplidos, además de una insuficiencia respiratoria crónica, una polineuropatía y otras complicaciones cardiológicas, aun debe recuperar fuerza muscular. Para conseguirlo acudió a su hermano, el rehabilitador que la atiende durante largas sesiones para restablecer su movilidad.

    “Cuando salí de terapia apenas sentía mi cuerpo. Entonces le pedí a mi hija que lo llamara para que me devolviera la vida. Sin embargo, no sabía que a él yo casi le había destruido la suya, porque lo contagié. Así sucedió también con mi nieto. Es muy duro enfermar a un familiar y ponerlo en peligro”, asegura.

Al instante Yaquelín se detiene, razona un momento y vuelve: “De algunas secuelas he salido, pero otras me quedarán para toda la vida”. Duerme con un botellón de oxígeno en la cabecera de su cama, sobre todo para usarlo cuando siente que sus pulmones no responden lo suficiente. “Tengo dificultades respiratorias como cualquier asmático —asegura— y debo acudir al cuerpo de guardia para ponerme broncodilatadores y esteroides endovenosos”.

Esos medicamentos le han hinchado el rostro. Es una cara redonda, con unos ojos achinados allí donde antes le relucían grandes y negros. Mientras conversa a veces se le llenan de lágrimas, pero no llora. Eso lo deja para la soledad, para los recuerdos que no la abandonan. Aun no duerme toda la noche, aunque ya sueña menos con su padre fallecido y las pesadillas no la atormentan demasiado.

    “Cuando me desvelo pienso mucho en el futuro —asegura sin bajar la mirada— en cómo mis sueños se destruyeron de un día para otro”. Yaquelín sabe cuán difícil es vencer todas las secuelas de su enfermedad, pero parece decidida a hacerlo. Es como si ella misma se animara. Como un logro personal, habla de las cuatro cuadras que ya desanda para ir hasta la casa de su hija. Para cualquiera representa una distancia insignificante; para ella es un paso gigante en pos de su principal deseo: reincorporarse a la sociedad.

“Ahora esos sueños cambiaron, pero los intento realizar —confirma enseguida—. Me he declarado promotora de salud y subo muchas cosas a las redes sociales, para que las personas comprendan que la COVID-19 no es un juego, no tiene cara y puede atacarnos a todos”. Su perfil en Facebook es una especie de diario de sus progresos, pero también un buen lugar para encontrar los consejos de alguien que habla desde las experiencias más dolorosas.

Para ella es también una vía de comunicación con todos los que todavía se preocupan por su salud. “He recibido poemas, dibujos, canciones, de Cuba y de otros lugares. A todos les agradezco. En los medios dicen que soy una guerrera, pero en realidad no es así. Soy un logro de la Revolución Cubana y del hospital militar. Cuando salí de terapia intensiva lo dije y hoy lo repito: ¡Gracias por haber nacido en Cuba!”.

Todavía puede ganarse un guante: Concurso Deporte entuMovil

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pelota

El periódico Trabajadores y los servicios entuMovil, pertenecientes a la empresa Desoft, en coordinación con la Federación Cubana de Béisbol, decidieron extender por una semana más la convocatoria a participar en el concurso Deporte entuMovil, en su trigésimo tercera edición, el cual tiene como Gran Premio un guante oficial de béisbol.

La pregunta a responder hasta el 22 de febrero es la siguiente: ¿Cuál de estos tres lanzadores tiene el récord de más ponches en un juego de nuestras Series Nacionales? 1.- Faustino Corrales; 2.- Rogelio García; 3.- Santiago “Changa” Mederos.

Se otorgará como Gran Premio un guante profesional de béisbol, y además se entregarán otros tres premios, consistentes en suscripciones por un mes a una de las prestaciones vigentes en la carpeta de servicios entuMovil, de Desoft.

Para participar y optar por ellos, usted solo debe enviar un SMS al 8888 con el texto Evento Deporte seguido del número que antecede su elección.  Ej.- 8888 Evento Deporte (# de la opción).

Los ganadores serán escogidos mediante sorteo automático entre todos los participantes que acierten en la respuesta. El Gran Premio corresponderá al primero de los cuatro triunfadores en correspondencia con la fecha de participación, y recibirán la notificación a través de un SMS.

Para más información puede enviar un SMS (gratis) al 8000 con el texto AYUDA DEPORTE. Así podrá conocer la pregunta de cada semana de un certamen que ya sobrepasa los 23 mil SMS desde su inicio en abril del 2020.

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